Que duro es sacar fuerzas de donde no las hay
15 de octubre de 2007
Me encontraba aquí tirado meditando y reflexionando acerca de la vida cuando me ha dado por ponerlo en el blog y aburrir un poco más al personal.Y es que tras pasar un duro fin de semana ahora toca recuperarse y valorarlo. Ya está más cerca mi libertad, o eso creo (a ver que me dice el traumatólogo). Y cuando pueda moverme de nuevo he decidido que cambiaré algunas cosas.
Durante mi meditación he llegado a la conclusión de que cuando te encuentras al frente de dos caminos hay que decidirse por uno, no se puede esperar, pues nadie va a decidir por nosotros, y si esperamos una señal para decidirnos mejor esperar sentados…
Cuando eliges un camino sólo hay dos metas, la del éxito y la del fracaso, no creo que exista un punto intermedio. Con frecuencia tememos al fracaso y es ese miedo el que nos hace plantarnos delante de los dos caminos y esperar a tomar una decisión, una espera que por otra parte únicamente nos envejece, pues el tiempo pasa deprisa y no vuelve.
Así que la decisión es bien sencilla, se simplifica aun más si cabe: un camino u otro, pero sin entretenerse. Es normal que nos tomemos nuestro tiempo en valorar nuestra decisión, en meditar acerca de ella, los pros y los contras, las consecuencias, pero no debe pasar de ahí, ya que todo lo que sobrepase ese límite es perder el tiempo.
Tememos al fracaso, pero nos es otra cosa que nuestro fiel compañero a lo largo de nuestra vida, y quizá sea nuestro mejor maestro.
Es duro aceptarlo, pero una día leyendo un libro de S.S. el Dalai Lama leí una frase que me impacto bastante, decía algo así: “En nuestra vida viviremos muchos más momentos malos que felices.“. Es por esto que quizá deberíamos aceptar el fracaso como amigo y maestro, ya que sino estaríamos luchando contra la realidad, y ésto por mucho que me duela decirlo, es algo contra lo que no se puede luchar.
Es triste, pero miras a tu alrededor, y te das cuenta de que cuanto más “sabio” eres, más duro es ser feliz. A veces miro a la gente sencilla, esa gente que no conoce nada del mundo, esa gente que pasa de todo, esa gente que sólo hace lo que les apetece sin pensar en los demás o en las consecuencias, esa gente que actúa puramente de instinto, y parecen realmente felices, ignorantes de vacuidad que les rodea. A veces incluso dan envidia, y es que realmente es muy fácil ser igual que ellos. Pero luego reflexiono y me pregunto: ¿Realmente merece la pena ser así?. Puedo dar mil vueltas a esta pregunta, y sacarle toda la punta que quiera, buscando las ventajas y las desventajas, pero yo, personalmente siempre llego a la misma respuesta, una respuesta rotunda y tajante: NO, no merece la pena.
Hace ya algún tiempo empecé a sentir una extraña sensación cuando meditaba acerca de este tipo de cuestiones “metafísicas”. Y es que después de reflexionar multitud de veces sobre un tema en concreto llegaba a una conclusión, una conclusión llena de razonamientos, razonamientos por otra parte propios. Una vez ocurre esto una sensación que no sabría explicar me invade el cuerpo, no es un cosquilleo en el estomago, no es un dolor de cabeza, ni una brisa que golpea mi rostro, es algo diferente, siento como si hubiese subido un escalón, como si hubiese dado un paso hacia el frente en este largo camino. ¿Será una ensalzación del ego?: Sinceramente, yo creo que no. Hoy he vuelto a tener esta sensación. No se que significa, pero me gusta… Así que he querido compartir estos pensamientos.
Me encuentro continuamente luchando, tanto interna como externamente, y hay veces que las fuerzas se te acaban y tienes momentos de debilidad, estos momentos suelen venir acompañados del fracaso, del error. Hay veces que necesito sacar fuerzas de donde no las hay, y es duro, pero de una manera u otra siempre lo consigo, es lo que me hace seguir avanzando en éste camino. Y dos de las más importantes lecciones que he aprendido durante esta travesía es: “no mirar atrás” y “no esperar nada, nunca“.
Espero que estas palabras os sirvan de algo. No he lanzado máximas al aire, sino que he compartido mi experiencia, puede que a alguien le sirva y puede que no.
Comentarios (1)











Hola Isra. Soy Jesus, uno de tus “hermanos” de kf. La verdad es que admiro y agradezco tu valor por compartir ideas de la vida que sobrevuelan tu cabeza. Pero, aun respetando hasta el final tus conclusiones, no las comparto. Después de cierta dosis de duda creo que debo plasmar mis propias conclusiones aquí y ahora, con la esperanza de que, del mismo modo que tu me has ayudado con tu “meditacion literaria”, pueda yo aportarte algo.
Un camino no debería medirse por el éxito o el fracaso en la medida que tu creas que es ese camino. Yo creo que no elegimos el “caliz sagrado”, o la “copa del infierno”; elegimos sin querer un recipiente vacío que vamos llenando a medida que avanzamos en el camino. Puedes llenarlo de agua pura o de alquitran.
En otras palabras, cualquier decisión que tomes, cualquier camino que andes será un éxito o un fracaso dependiendo como lo recorras. Y, sobre todo, dependiendo de la actitud con que lo recorras. No hace falta que optes por el camino a, b o c; cada mañana que despiertas, recorres uno de ellos sin darte cuenta. Por eso, yo creo que nuestra “lucha diaria” por ser consecuentes con nosotros mismos no debe tener elección. Si podemos medir el exito (cosa harto dificil), sería cuanto mas te has acercado a lo que tu quieres ser. Ser consecuente.
La gente “sencilla”, como tu dices, aportan tanto sin saberlo que son los verdaderos motivadores del universo. Cada accion que realizan buena (aun sin saber que es demasiado metafisica, sin tener grandes ideas “supremas”), influye inexorablemente en el universo. Y ellos sin saberlo, son grandes guerreros. Aun así solo sienten que van conforme a la regla general del universo, que es la que ellos marcan. Ellos si simplifican, pero ojo, no son simples. Deberíamos admirarlos. Porque además al estar en armonía con ellos mismos, hacen (sin demasiado esfuerzo), sentirse bien al de al lado. Y eso es una cadena que ninguna “palma de hierro” puede ni siquiera doblar.
Por eso te recomiendo que rias, (aunque sientas que debes llorar por que todo lo de alrededor se tuerce segun la linea de la sociedad, es decir la de los demas). Y si lloras, que sea de compasión y amor. Empieza por las pelis romanticonas (el hijo de la novia…….), cuando llores a moco tendido por una causa buena te liberarás. Y será porque te estas acercando mas y mas a la armonía del universo, que también se compadece y se alegra de que tú lo hagas. Igual lo he explicado un poco enrevesado pero es como yo lo siento.
Por otra parte, me gusta un anuncio de un chaval que viste “raro”, tiene el pelo raro y cara de jetilla (pero majete) y que anuncia un coche(no se cual así que mal anuncio para la marca). Al final, (y despues de cantarnos todos lo extras del “carro”), el tipo llega a la conclusión de que él solo es UNA TENDENCIA INCOMPRENDIDA. Y lo dice con ese puntito de chulería interior, que bien entendida le da personalidad. Es decir, no necesita que nadie le diga que es feo, va “ondeguave” o es listo. Hace lo quiere sabiendo que no se mete con nadie, Y ENCIMA LE GUSTA independientemente de que los demas le llamen friqui, cutre y demas lindezas……..ojala yo fuera como él.
Un abrazo, amigo.