Fin de Semana en Asturias
03 de diciembre de 2008
Como comenté hace días, hace más de una semana que fui a pasar el fin de semana a Asturias. La idea era haber escrito esta entrada inmediatamente a mi regreso, pero por falta de ganas y sobre todo tiempo no lo hice.
Llegamos el viernes a Benia de Onís por la noche a las 22:30, un minuto más tarde y nos quedamos sin cenar ya que a esa hora cerraban el comedor del hotel. Esa noche lo único que hicimos fue deshacer las maletas y relajarnos en nuestras respectivas habitaciones. He de añadir que quedé gratamente agradado con el hotel.
El sábado por la mañana madrugamos, tomamos un desayuno de campeones y nos dirigimos a Cangas de Onís, donde dimos un rápido paseo y contratamos una actividad. A las 12 de la mañana bajo un diluvio estábamos montando a caballo cabalgando por las pistas que había en los montes de alrededor, fue una experiencia muy bonita que estoy deseando repetir.
Tras casi dos horas cabalgando volvimos al hotel a ducharnos y salimos a comer a una sidrería que se encontraba a escasos metros del hotel. La comida fue muy buena, muy abundante y muy barata. Una vez terminamos de comer volvimos a descansar al hotel y por la tarde volvimos de nuevo a Cangas de Onís para dar un buen paseo y hacer compras. Poco a poco fueron pasando las horas y volvimos al hotel para cenar y bebernos la sidra que habíamos comprado hasta la hora de dormir.
El domingo madrugamos de nuevo, hicimos las maletas y abandonamos el hotel. Nos dirigimos a Covadonga donde vimos la catedral y la ermita bajo la montaña custodiadas por una cascadas que salían de la roca. Más tarde subimos a los Lagos de Covadonga donde hicimos una fugaz visita. Y finalmente pusimos rumbo a casa, aunque durante en el camino paramos en San Vicente de la Barquera para comer.
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Procedo al resumen del fin de semana:
Llegamos el viernes a Benia de Onís por la noche a las 22:30, un minuto más tarde y nos quedamos sin cenar ya que a esa hora cerraban el comedor del hotel. Esa noche lo único que hicimos fue deshacer las maletas y relajarnos en nuestras respectivas habitaciones. He de añadir que quedé gratamente agradado con el hotel.
El sábado por la mañana madrugamos, tomamos un desayuno de campeones y nos dirigimos a Cangas de Onís, donde dimos un rápido paseo y contratamos una actividad. A las 12 de la mañana bajo un diluvio estábamos montando a caballo cabalgando por las pistas que había en los montes de alrededor, fue una experiencia muy bonita que estoy deseando repetir.
Tras casi dos horas cabalgando volvimos al hotel a ducharnos y salimos a comer a una sidrería que se encontraba a escasos metros del hotel. La comida fue muy buena, muy abundante y muy barata. Una vez terminamos de comer volvimos a descansar al hotel y por la tarde volvimos de nuevo a Cangas de Onís para dar un buen paseo y hacer compras. Poco a poco fueron pasando las horas y volvimos al hotel para cenar y bebernos la sidra que habíamos comprado hasta la hora de dormir.
El domingo madrugamos de nuevo, hicimos las maletas y abandonamos el hotel. Nos dirigimos a Covadonga donde vimos la catedral y la ermita bajo la montaña custodiadas por una cascadas que salían de la roca. Más tarde subimos a los Lagos de Covadonga donde hicimos una fugaz visita. Y finalmente pusimos rumbo a casa, aunque durante en el camino paramos en San Vicente de la Barquera para comer.
Y eso es todo. Espero poder repetir más veces este fin de semana, el cual necesitaba, ya que mi cabeza quedó un poco más despejada. El contacto con aquellos parajes fue increíble. Además practiqué bastante la fotografía y los resultados creo que fueron buenos, por lo menos a mi parecer, os recuerdo que podéis ver las fotos de este fantástico fin de semana en mi cuenta de Flickr.
P.D.: En la fotografía me encuentro bajo la ermita incrustada en la roca Covadonga junto a la mejor compañía que uno puede tener, mi amada novia.











