¿Sabes cuánto vales?
01 de abril de 2009
Con toda esta gran explosión de contenidos e información que ha provocado Internet y la Web 2.0, son muchas las personas que han decidido vivir de esto.
Son varios los blogs que sigo de este tipo de gente y cada vez que los leo, me viene a la cabeza el siguiente pensamiento: “Vaya, esta gente domina mucho el tema y realmente parece que saben de lo que hablan”.
Reflexionando sobre ello, creo que en cierto modo sí y en cierto modo no. Es decir, por supuesto que saben de lo que hablan, sino no serían visitados esos blogs por tantos usuario, y por supuesto que la información que te dan es muy valiosa, pero luego comparas algunos post que hablan de lo mismo y muchos de ellos son contradictorios.
Alguna de esas personas no son otra cosa que ‘habladores’ como digo yo (mis respetos hacia ellos, lo hacen muy bien y no me meto con sus conocimientos). Hablan y hablan contando realmente lo que ellos piensan que es verdad. Uno de ellos es Perry Belcher, un ‘tío’ que se “gana la vida hablando”, y es muy bueno, admirable diría yo.
A lo que voy, y desviándome ya del tema de los blogs y la información que no tienen nada que ver con lo que quiero decir, es que esa personas que escriben además de estar al día y “entender” de lo que hablan, están seguros de sí mismos y confiados. Y esa seguridad de si mismo la transmiten en sus escritos.
Muchas veces hay ciertas cosas que no hacemos porque no estamos seguros de nosotr@s mism@s, y nuestra capacidad, y otras que hacemos mal o no tan bien por dudar.
Es el miedo a equivocarnos lo que hace que a veces fallemos, y el convencimiento de que podemos hacerlo bien lo que muchas otras veces trae el éxito. No se trata de sobre valorarnos pero si de no dudar de nosotros.
Mi Maestro (entre otros cientos de buenos consejos) me ha dicho muchas veces: ‘las cosas o se hacen o no se hacen, pero no se intentan‘. El echo de intentar algo, deja un margen de duda para el error y esto hace que podamos cometerlo con más facilidad que si estamos convencidos de que vamos a hacerlo.
En resumen: valemos más de lo que creemos. Y si supiésemos enfocar esta capacidad sin sobre valorarnos tendríamos muchos más éxitos.










