Cómo ser rico
03 de Diciembre de 2009
Cuando era chico, la sandía en Minnesota era una exquisitez. Un compañero de mi padre, Bernie, era un próspero mayorista de fruta y verduras que tenía un depósito en St. Paul.
Todos los veranos, cuando llegaban las primeras sandías, Bernie nos llamaba. Papá y yo íbamos al depósito de Bernie y tomábamos posiciones. Nos sentábamos en el borde del muelle, con los pies colgando, y nos inclinábamos, minimizando el volumen del jugo que estábamos a punto de derramarnos encima. Bernie traía su machete, abría nuestra primera sandía, nos alcanzaba a ambos un gran pedazo y se sentaba junto a nosotros.
Entonces enterrábamos la cara en la sandía, comíamos sólo el corazón -la parte más roja, jugosa, firme, libre de semillas y perfecta-y tirábamos el resto.
Bernie era lo que mi padre consideraba un hombre rico. Siempre pensé que se debía a que era un hombre de negocios de mucho éxito. Años después, me dí cuenta de que aquello que mi padre admiraba en la riqueza de Bernie era menos la sustancia que su aplicación. Bernie sabía cuándo dejar de trabajar, reunirse con amigos y comer sólo el corazón de la sandía.
Lo que aprendí de Bernie es que ser rico es un estado de ánimo. Algunos de nosotros, al margen de cuánto dinero tengamos, nunca seremos lo bastante libres como para comer sólo el corazón de la sandía. Otros son ricos sin tener más que un cheque de sueldo por delante.
Si uno no se toma el tiempo para dejar que los pies cuelguen sobre el muelle y disfrutar de los pequeños placeres, su carrera probablemente será abrumadora.
Durante muchos años, me olvidé de esa lección que aprendí de chico en el muelle de carga. Estaba demasiado ocupado haciendo todo el dinero que podía. Bueno, la volví a aprender. Tengo tiempo para alegrarme con los éxitos de los demás y para disfrutar del día. Ése es el corazón de la sandía. He aprendido a arrojar el resto.
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Yo siempre me había identificado con una sandía, con una coraza y con lagrimillas en el interior… Ahora creo que con algún tajo bien hecho, a modo de escultura de las manos de la naturaleza (lo espiritual), puedo desprender algo más de esa esencia que algún día retuve. Supongo que todos somos un poco sandías. El cuadro “Viva la vida” de Frida retrata a un grupo de ellas… Curioso y fascinante.
Pero me desvío del tema. El texto me ha encantado, conozco a gente esclava que vive por y para el dinero, que se olvida incluso de ser persona, pierde a todo el que le rodea, se hunde (al igual que Gollum) y es incapaz de admitirlo. Necesita ostentar por la inseguridad que tiene en si mismo… y acaba mal.
Personalmente admito que hasta hace bien poco no me había puesto a pensar en lo que tenía… y lo cierto es que ahora no creo que pueda vivir mejor (no hablo de dinero, claro está). Llegado a este punto en el que ves que todo esta bien no debes olvidar que la vida te sorprenderá con cosas desagradables y que hay gente u otros seres a los que debes ayudar mientras puedas. Nunca hay que pararse y, como un día me aconsejó un gran chico, no hay que retroceder ni para coger carrerilla.
En definitiva, me quedo con la frase “Carpe Diem”, la vida es corta y hay que VIVIRLA.
Hola Sara,
Así es, no nos damos cuenta de lo bien que estamos y todo lo que tenemos a nuestro alrededor. Hay veces que medito en ello y me avergüenzo por haberme quejado de lo “mal” que me van las cosas, cuando en general, siempre han ido bien.
Es muy difícil adoptar esta actitud, pero una vez que lo conseguimos, nuestra vida cambia radicalmente.
Un saludo y gracias por tu aportación
Te dejo un video de Monty Python que hace recapacitar respecto al tema, http://www.youtube.com/watch?v=Oxcyty6zpa0
Gracias a mi amigo Lolo por enseñármelo
Ya me dirás que te ha parecido.
Un saludo!