Toque de Humildad
14 de abril de 2010
Otra de mis últimas meditaciones ha sido sobre el desarrollo personal y espiritual de cada persona. Llevo años trabajando el mío y aunque las comparaciones son odiosas, muchas veces son necesarias para saber donde te encuentras.
Es un tema en el que estoy muy centrado y ciertamente su trabajo es arduo. Muchas veces observo a mi alrededor y llego a la conclusión de que la mayoría de las personas (quizá me equivoque en esta afirmación) ni se plantean su desarrollo tanto personal como espiritual y mucho menos se centran en trabajarlo.
La consecuente sensación que me invade de forma involuntaria es algo así como de superioridad. No es el hecho de creerme estar por encima de esas personas, sino que evolutívamente (por decirlo de alguna forma) estoy por delante en el camino.
Tras estas reflexiones medito en las malas sensaciones, en los problemas y batallas internas que experimento. Busco el porqué, los motivos y objetivos que pretendo conseguir al trabajar mi desarrollo personal y espiritual, y me vuelvo a comparar. Es entonces cuando llego a la siguiente conclusión: ‘quizá lo que yo anhelo conseguir con tanto trabajo otras personas ya lo tienen de forma innata y no por ello deben ser conscientes de ello‘.
Y es que cada uno de nosotros es único y diferente. Cada ser humano nace con ciertos dones, características, personalidad y bendiciones diferentes. El ejemplo más claro está en que a muchas personas les cuesta mucho trabajo y constancia el conseguir una meta y a otras muy poco conseguir esa misma meta, porque los conocimientos o habilidades necesarias para llegar a ellas ya las tenían, mientras que los primeros los tuvieron que adquirir. Esto se puede ver en el deporte, en los estudios, en el ámbito profesional, etc.
El porqué cada persona nace con esas particularidades es algo que no voy a entrar a debatir, ya que depende de las creencias de cada persona, unos dirán que es casualidad, otros causalidad, se podría hablar de destino, de karma, y así hasta el infinito.
Podría decir que esta reflexión ha sido un ‘toque de humildad‘ por así llamarlo, pero realmente ha sido una valiosa lección y lo más bonito de ello es que la ha aprendido por mi mismo a base de contemplación.
Y vosotr@s ¿Qué opináis al respecto?
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Hola ^^
Te recomiendo q leas Tu yo sagraco de Wayne Dyer. Es excelente lo q plantea xD
Bájalo nomás. En Google esta para bajarlo en pdf.
Saludos y q t valla bien ^^
Hola Lámenme,
Lo apuntaré a ver si me hago con él.
Gracias por tu aporte!
Un saludo.